Hoy se cumple un mes de la sonrojante y decepcionante derrota del Recreativo en el feudo del Antoniano que dejaba al Decano sin opciones de nada. Un mes después, poco o nada a trascendido en el club y su futuro inmediato. Sólo la marcha/cese de Roberto Ríos, el adiós por motu propio de Antonio Domínguez y que Arzu no entra en los planes de una dirección deportiva ¿Huerfana de un rector?.

En la calle, se ha pasado de la decepción por la frustrante temporada, a la ansiedad por la falta de movimientos oficiales. Para el aficionado maquillar el inmovilismo con «se está trabajando sin anunciar nada» no cuela tras estos años de zozobra.

El recreativismo se agarró al «mucho tiempo para planificar» como antídoto a la desazón por no conseguir ni el primer ni el segundo objetivo, pero esa ventaja (al menos que se sepa) se ha perdido.

Es obvio que se estará trabajando, que se estará gestionando el reseteo tras el duro golpe, pero no es menos cierto que la ausencia de oficialidad y los rumores sin confirmar, generan dudas en una afición ávida de muestras de confianza y que ya no se conforma con `macutazos´

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