No hubo fútbol en el Nuevo Colombino este sábado. Y se intentó, se aplazó en primera instancias a pesar que había voces que aconsejaban su aplazamiento desde mucho antes de la hora de inicio.
El motivo, no era la climatología (que finalmente acabó siendo), se trataba del desprendimiento de una parte de la cubierta es su estructura lateral que fue repasada por los bomberos durante la mañana y que ya hizo saltar las alarmas de una posible cancelación del encuentro.
Con los equipos y el trío arbitral ya calentando sobre el rectángulo de juego, se volvió a inspeccionar la parte deteriorada y se decidió posponer el arranque del partido hasta una hora más tarde, por moitivos de seguirada (aunque el público permanecía en las gradas) antes que pasara la hora de moratoría, se desencadenó el diluvio y fue la puntilla para un partido que, visto lo visto, debió aplazarse con antelación.
Ahora habrá que buscar nueva fecha para su celebración pero la contrariedad en los valientes que se desplazaron fue la nota predominante al abandonar el recinto albiazul.
